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Jung y el mito del Unicornio

El unicornio es una de las criaturas mitológicas que se encuentra en todas las culturas. Su figura ha creado interés no solo en la criptozoología sino también en pensadores de la talla de Carl Gustav Jung.

Esta simpática criatura, cuya representación parece estar de moda, nos acompaña desde el principio de los tiempos. Por ello, las grandes mentes siempre se han debatido sobre si se trataba de un animal real o una especie de arquetipo que debía ser interpretado simbólicamente, y que como muchos otros mitos, alude a nosotros mismos. ¿Podrían darse ambas posibilidades al mismo tiempo? La explicaciones a este respecto son de lo más variadas.

El unicornio siberiano

En primer lugar cabe señalar que esta maravillosa criatura no siempre se ha imaginado como lo hacemos ahora. Bella y esbelta con forma de caballo. Lo cierto es que la representación del unicornio ha variado en el tiempo a medida que nosotros también lo hacíamos. De hecho, algunas de las más antiguas podrían aludir a una criatura real. No es otra que la conocida como “Unicornio siberiano”, cuyo nombre científico es Elasmotherium sibiricum.

Ésta es una especie extinta de mamífero que sería familia del rinoceronte, y cuya representación tenemos en la imagen. ¿Es ésta la criatura que da origen al mito de la otra figura más esbelta y bella?

Es poco probable poder afirmarlo rotundamente, aunque algunos así lo creen. Hablamos de un animal que aunque guarda similitudes con el caballo se parece mucho más a un toro, y que por sí mismo dio origen a otras leyendas.

Las posibles bestias mitológicas inspiradas en este gigante que se han señalado, aparte del unicornio europeo, son un gigantesco toro negro con un único cuerno frontal de las leyendas de los Evenk de Rusia, que aparece descrito en la enciclopedia sueca Nordisk familjebok; el karkadann del folclor persa y el zhi chino.

Entonces, ¿qué ocurre con nuestro idealizado unicornio, ese que se parece más a la otra representación gráfica? Este causa muchos más problemas de los que nos imaginamos. Las explicaciones recurren tanto a la zoología como a la filosofía, y es respecto a él por el que debemos acudir a la figura de Jung.

El mito del unicornio clásico

En su origen, este unicornio era una criatura mitológica representada habitualmente como un caballo blanco con patas de antílope, barba de chivo y un cuerno en la frente. En las representaciones modernas, sin embargo, es idéntico a un caballo, solo coincidiendo en la existencia del característico cuerno mencionado.

Este ser es protagonista de numerosas historias y leyendas. De hecho, en la Edad Media significaba fuerza y estaba considerado como un animal fabuloso capaz de derrotar a animales más fuertes físicamente, incluso elefantes.

Tan patente era la creencia en la existencia de este animal que grandes personajes organizaban batidas de caza para buscarlo. Su cuerno se creía tenía propiedades curativas, y, aunque realmente nunca hemos dado con uno, fueron populares los gabinetes de curiosidades en los que las personas acomodadas pagaban grandes cantidades por el polvo de cuerno de unicornio, que realmente solía ser cualquier tipo de hueso de animal triturado.

No obstante, esto no queda en una anécdota histórica, pues como se ha señalado, este ser aparece en todas las culturas y épocas, y pocos no se maravillan ante lo majestuoso de su figura. Por ello, los investigadores siempre se han interesado por explicar la insistencia de esta criatura en todas las mitologías.

Lo que dice la zoología

Desde el punto de vista zoológico, existen tres hipótesis que intentan explicar la aparición de la leyenda del unicornio en Europa.

La primera procede de las exploraciones griega, romana y macedonia en la India. Existían relatos de criaturas de un solo cuerno, probablemente rinocerontes índicos. Si el hipopótamo fue llamado “caballo de río” por los exploradores griegos, parece verosímil suponer que igualmente describirían a un rinoceronte indio como un caballo con un cuerno sobre la cabeza. Sin embargo, no es posible afirmar con rotundidad que esto lo explique, y si fuese de esta forma, solo hablaríamos del unicornio en Europa.

Pero ¿y las otras culturas?

Por ello, esta no es la única explicación, hay otra que proviene de los pueblos vikingos que comerciaban en el interior de Europa con dientes de narval. Las primeras representaciones artísticas conocidas de este cetáceo en el interior de Europa eran similares a un unicornio marino.

Muy probablemente, y puesto que el mito tal y como lo conocemos hoy está documentado desde la antigua Grecia, los pueblos nórdicos tan sólo aprovecharon la leyenda preexistente para vender colmillos de narval como si fueran cuernos de unicornio, asociados a todo tipo de propiedades curativas. Así que ésto tampoco explica la aparición de esta figura en nuestras leyendas, pero si la importancia de la misma, pues podría haber dado lugar al comercio en esta época en torno a los supuestos poderes del fantástico animal.

Hay otra explicación más moderna que tiene su origen en el descubrimiento, en 2008, en el parque natural de Prato (Toscana) (Italia), en el que se ha documentado un corzo con un único cuerno en el centro. Parece factible que esta peculiaridad se haya producido más veces a lo largo de la historia. En la reserva natural de Prato creen que un corzo con un solo cuerno, como el encontrado en su zona, pudo dar origen al mito.

Jung y el unicornio

Sea como sea, lo cierto es que cuando existen varias explicaciones es que aún no se ha dado con la definitiva. Por ello, la filosofía y la psicología también han hecho sus aportaciones a este respecto. De hecho Jung, siempre interesado en los mitos, estudió a fondo las representaciones del unicornio, y compartió una lectura simbólica del mismo. 

De lo primero que se percata éste autor es de la multitud de representaciones de esta criatura. Las hay que nos muestras un verdadero monstruo con un cuerno y otros que resaltan su belleza. Además está presente en todas las culturas…¿Qué hay en común entre tanta variedad? El cuerno con propiedades mágicas y curativas así como la dificultad para poder ver ésta mágica criatura.

Ante tanta variedad, Jung afirma que no hablamos de un animal definido, sino de un ser sujeto a múltiples variantes, a veces parece un asno, otras un caballo, otras ha sido símbolo de pureza y del mismo Cristo, y otras, también, se habla de la magia del cuerno de un dragón o de un escarabajo. 

“Unicornicidad”

Por ello, Jung atiende a lo que todos estos mitos tienen en común, la magia en ese misterioso cuerno. Y, en lugar de hablar de unicornios pasará a hablar de “unicornicidad” (para interesados pueden acudir a la obra de este autor Psicología y alquimia).

A grandes rasgos, Jung relaciona esta propiedad de la unicornicidad con las creencias alquimistas, que serían un reflejo de nuestro inconsciente. Acontándo más el asunto, así como la piedra filosofal en realidad piensa que viviría en nosotros mismos y su hallazgo depende de la búsqueda individual, la propiedad curativa del cuerno de este ser y su dificultad para alcanzarlo responderían a procesos similares.

El unicornio sería el reflejo de nuestra necesidad de enfrentarnos en primera instancia a su figura mosntruosa, pasar por las dificultades de su visibilidad, para finalmente alcanzar una magia que viviría dentro de nosotros mismos. En definitiva, hablaríamos de una representación simbólica de nuestros anhelos con un marcado protagonismo en las prácticas alquimistas.

Sea como sea encontramos dos formas de interpretar una criatura que nos acompaña casi desde el principio del tiempo. La zoología o el simbolismo ¿cuál prefieren ustedes?¿son compatibles? ¿Y qué otras criaturas creen podrían encontrarse en una situación similar a la del unicornio, generando interés en campos tan dispares del conocimiento?

Raquel Moreno Lizana.

adorno raquel moreno

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